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Conmemoración del día de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la diáspora

Santo Domingo
25 de julio 2023

Organizado por: Fundación Arte y Cultura Raíces

Participación de Claudina Valdez en el panel "Alcance y limitaciones de los objetivos establecidos para mejorar la calidad de vida de las mujeres afrodescendientes en la República Dominicana"


Muy buenas noches, me siento honrada de estar aquí compartiendo con mujeres extraordinarias, agradezco a Ana María Henríquez, Darío Solano y todos los organizadores y organizadoras, por honrar la trayectoria de mujeres afro dominicanas y de manera particular contribuir en la construcción de nuevos relatos desde la periferia. Sigo extendiendo esta honra a todas las mujeres de nuestro sistema familiar y ancestral y todas las mujeres y hombres negros de la República Dominicana.

En esa misma línea de pensamiento, deseo abrir esta conversa con una cita de un grande entre los grandes, que recientemente se ha mudado de barrio, pero sus huellas lo inmortalizan donde quiera que esté:

“Para liquidar a los pueblos, se empieza por privarlos de la memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia. Y alguien más escribe otros libros, les da otra cultura, inventan otra historia. Después de eso la gente comienza a olvidar lentamente lo que son y lo que fueron. Y el mundo que te rodea se olvida aún más rápido”.
Milán Kundera

La línea de pensamiento expresada en esta cita orienta este dialogo porque efectivamente han pretendido liquidar nuestra memoria individual y colectiva de manera, muy particular de la diáspora africana que llegaron aquí de manera forzoso en condición de esclavitud, destruyeron sus libros, cultura, historia y se han inventado otra historia sin ellos y sin nosotras y hoy nos cuesta reconocer quiénes somos y quiénes fuimos y las otras y otros ni lo perciben.

Reconociendo el sincretismo que dio origen a la dominicanidad, din considérame afro céntrica, asumo la reivindicación e inclusión de uno de los componentes que política e históricamente ha sido excluido, por lo que cuando hago referencia a “Afrodescendiente es aquella persona de origen africano que vive en las Américas y en todas las zonas de la diáspora africana llegados a través de la esclavitud”.

En esta noche memorable, nos lleva a un 25 de julio de 1992 quedó constituida en Santo Domingo la Red de Mujeres Afro latinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, en el marco del primer encuentro latinoamericano y del caribe de mujeres negras, en el que participaron unas 300 mujeres, representantes de 32 países. Pido un efusivo aplauso para esta red y todas las mujeres que han hecho posible su permanencia, ya solo resistir y persistir por 31 años es un logro invaluable. Cumpliendo uno de sus objetivos esenciales visibilizar los aportes y las condiciones de desigualdad en que viven las mujeres negras en la región, definir estrategia de incidencia política.

Considerando la audiencia y sabiduría que contiene este panel, me concentrare en tres aspectos fundamentales:
1. Recontar la historia desde la memoria colectiva
2. Reforzar el cierre del ciclo de exclusión en la conformación de la dominicanidad
3. Promover la agenda pendiente del movimiento afrodescendiente en República Dominicana

1.Desde la recuperación de esa memoria histórica colectiva y respondiendo al porqué de la existencia de este primer encuentro y la formación de esta red, y considerando que, la mejor manera de mantener un legado es seguir su ejemplo y reconocer su labor, continuando el camino que nos han marcado. Deseo detenerme en uno de los episodios menos reseñados y que fue un factor causal determinante para la historia de movimiento afrodescendiente en el país., desde la justicia, reparación, reconciliación, honro a cientos de mujeres que desafiando la turbulencia de los 80 se organizaron entorno a las reivindicaciones específicas de las mujeres negras en la región y muy especialmente a las fundadoras del Movimiento por la Identidad de la Mujer Negra.

Como es su conocimiento este primer encuentro fue realizado en nuestro país y el Movimiento por la Identidad de la Mujer Negra fue contraparte y anfitrión, una servidora formo parte del equipo organizador, en calidad de representante de Identidad, por ser su coordinadora general, hago esta conexión histórica, precisamente para completar y recontar la historia desde las voces de las propias mujeres que participamos, estas que se atrevieron a sembrar la primera semilla, a soñar una RD inclusiva, justa y dignificación de la mujer afro dominicana. Hace 36 años que dejaron constituida la primera experiencia organizativa liderada por mujeres desde reivindicaciones especificas mujeres negras, desde las intersecciones de racialización, clase y género, cuestionando las formas históricas y políticas mediante las cuales las mujeres negras hemos sido representadas, visualizadas y excluidas en la sociedad dominicana y en el movimiento feminista en particular.

En el camino de este movimiento, han transitado muchas valiosas e intrépidas mujeres que hicieron aportes sustantivos, pero esta noche me detengo en la semilla inicial, la siembra que hicieron, estas 5 valientes mujeres: Luisa Compres, Altagracia Valdez Cordero, Lucia Altagracia Maldonado, Fanny Beltre y Claudina Valdez, su servidora, para las que pido un aplauso.

También horramos mujeres que han marcado un antes y un después en la lucha antirracista, como guardianas de saberes y prácticas ancestrales, y lideresas políticas movilizadas para lograr el bienestar de sus comunidades, las constructoras de nuevos relatos, las que han allanado el camino; las académicas, ,activistas e historiadoras y artistas: Celsa Albert Batista, Carmen Duran y Quisqueya Lora, Fátima Portorreal , Enerolisa, la Reveranda, Marily Gallardo, Margarita Castillo, Xiomara Fortuna, Florinda Soriano, las activistas Ochy Curiel, Bienvenida Mendoza, Wendy Mateo, y a todas las mujeres racializadas de hoy, ayer, mañana y siempre.

A pesar de todos los tramos recorridos, todavía en nuestro país, existe el racimo estructural, como un problema social, pero también un problema político-económico que genera los efectos más graves de la desigualdad y la violación de los derechos humanos. Por otra parte, la realidad de las mujeres afrodescendientes del país está ligada a la historia como descendientes de la población africana esclavizada, que a su vez exige una mirada que incluya las intersecciones entre clase social y condición étnico-racial. (CEPAL, 2020)

La negación de lo afrodescendiente se refleja en falta de políticas públicas por escasez de datos de sus necesidades, en la invisibilidad de las desigualdades estructurales, pobreza y menos oportunidades educativas y demonización de prácticas religiosas. Produciéndose la omisión de la población afrodescendiente de los relatos históricos, en la construcción de los Estado Dominicano.

Esta ideología nacionalista, excluyente, crea y recrea la base de lo que se denomina cultura nacional, valorizando el idioma español, la religión católica y la ascendencia hispana. Estas normativas oficiales encierran valores, símbolos, sentimientos y patrones de comportamiento que legitiman la discriminación a partir de la tonalidad de la piel y la textura del pelo, limitando las posibilidades de participación e inclusión.

El racismo se sostiene en base a una estructura de poder que dota de sentido esos prejuicios sociales, por ello es institucional y estructural porque está presente en todos los ámbitos de la vida, la cultura, los valores y las relaciones que se establecen en la sociedad. Se manifiesta a través de disposiciones legislativas o reglamentarias que impiden el disfrute de derechos y el acceso a bienes y servicios.

Para reconocer el racismo es necesario hablar de raza, un constructo social que, a través de la esclavitud, de la trata transatlántica y del colonialismo, ha derivado en el establecimiento de estructuras y prácticas que tienen efectos en la existencia de desigualdades sociales y económicas que duran hasta hoy día. El racismo opera en un plano interpersonal y se manifiesta a través de actos individuales y/o colectivos cotidianos. Estos comportamientos se alimentan de una serie de prejuicios y estereotipos históricos que abundan en el imaginario social y acaban por legitimar creencias sobre otros grupos sociales en base a una condición racial.
Aunque se cuenta con instrumentos jurídicos nacionales e internacionales, así como instrumentos normativos suficientes, aun no se logra la aplicación efectiva, al contrario, hay más retos y desafíos que avances sustanciales, en mi percepción se han quedado más en la retórica que la acción.

En la última década la presencia de las mujeres afrodescendientes en los niveles más calificados de educación ha aumentado, pero sus logros educativos no han sido recompensados por el mercado laboral en su justa medida (CEPAL, 2020).

Se ha logrado el reconocimiento de estas disparidades, de las condiciones de vida de las mujeres racializadas rompiendo con la universalidad de la categoría mujer, pero también y más importante han hecho uso de su lugar de enunciación para romper con el silencio instituido, refutando las visiones universales sobre las mujeres, para reflexionar sobre las jerarquías, la desigualdad, pobreza, racismo y exclusión, se ha roto con la idea de la falsa igualdad que invisibiliza la situación de las mujeres afrodescendientes. Hoy tenemos mas conciencia sobre nuestros orígenes y sobre quienes realmente somos y lo mas importante sostenemos la fuerza de la verdad y la de nuestros ancestros y ancestras.

2.La República Dominicana, tiene una deuda moral, política, económica, ideológica y cultural con las y los descendientes de la diáspora africana que llegaron esclavizados al país, exigir las reparaciones como la única forma posible de “justicia transicional y justicia reparadora”, que según el derecho internacional es definida por las Naciones Unidas como “la reparación adecuada, efectiva y pronta, que tiene por objeto promover la justicia reparando violaciones flagrantes del derecho internacional de los derechos humanos o violaciones graves del derecho internacional”

El Estado debe establecer un marco que incorpore una perspectiva de género interseccional al diseño, la aplicación y el seguimiento de las políticas públicas encaminadas a reducir la pobreza y hacer realidad los derechos humanos fundamentales, teniendo en cuenta las necesidades y realidades específicas de las mujeres y las niñas afrodescendientes.

La invisibilidad del pensamiento negro de todos los tiempos sigue siendo un asunto que solucionar en la lucha contra el racismo. Ello obstaculiza el auto (re)conocerse y a las fuerzas aliadas. Las afrodominicanas nos merecemos nacer y crecer en una sociedad donde nos podamos sentir parte del modelo de nación, es decir tener un referente que fortalezca las subjetividades y en consecuencia la ciudadanía subjetiva. La recuperación de las historias de las negritudes, desde sí mismas, es premisa para convertir sus narrativas “subalternas” y transformarlas en insurgentes, en generativas de descolonización.
Se debe procurar el acceso a una educación antirracista e intercultural que destaque la historia de la población afrodescendiente y su aporte a la sociedad y que promueva la igualdad de género.

Rescatar y reconocer el patrimonio cultural y velar por el respeto pleno de los derechos culturales de las comunidades afrodescendientes. Efectuar acciones de apoyo y fomento de la producción cultural e intelectual de la población afrodescendiente para su promoción como una industria cultura.

3.Y finalmente reitero que la persistencia de un contexto patriarcal y racista implica varios obstáculos difíciles de derribar para las mujeres afrodescendientes , como la barrera de la representatividad política, la exclusión y la violencia cotidiana.

La satanización de las y los descendientes de la diáspora africana que fue traída en condición de esclavitud sigue latente, lo negro ha sido homologado con la rudeza, la incultura, la incivilidad y el híper sensualismo. Víctima de la tradición judeocristiana, que diaboliza y estigmatiza lo oscuro, el cuerpo negro se ha constituido en el paradigma de la negatividad humana. De modo que los diccionarios de todos los tiempos y todas las lenguas, han naturalizado expresiones como “estar negro” (para enunciar enfado); “ponerse negro” (cuando un asunto toma mal cariz); “pasarlas negras” (si alguien se encuentra en situación comprometida); “tener la negra” (que significa mala suerte) e incluso “trabajar como un negro” (si de laboreo excesivo se trata).

La autoimagen de los seres humanos está relacionada con la imagen que tengan los otros sobre ellos y éstos sobre sí mismos, es decir, la autoestima viene dada sobre la base de la auto imagen que la sociedad ayuda a construir, a partir de los modelos individuales y colectivos aceptados, incluidos y valorados.

En este orden, la gente negra se socializa en un clima que le niega las condiciones socio ambientales y culturales que le permiten autoafirmarse como personas con valores positivos, consideradas dentro del modelo existente; entonces estos individuos se forman en un ambiente que no les permite desarrollar su ciudadanía subjetiva

En los últimos años, el nivel organizativo se ha incrementado, por igual los liderazgos femeninos negros, que ha despuntado según levantamiento de UNFPA RD, en la actualidad existen 34 organizaciones que tienen dentro de sus objetivos la temática étnico racial pero todavía se encuentran desarticulados y sin agenda común. De las que resalto el maravilloso trabajo que realiza la Maestra Marili Gallardo, junto a Margarita Castillo, de igual manera en que realizan la Junta de Prietas, proyectos similares a estos deben expandirse por toda RD y la región, ya inician desde la raíz, trabajando con las niñas para remover los cimientos de sus imaginarios y construir juntas nuevas subjetividades y nuevos modelos de participación social y política.


Sueño con la articulación del movimiento de resistencia contra hegemónico y la construcción de una agenda que articule las necesidades de la población afro dominicana es un imperativo ante la persistencia del racismo, imágenes estereotipadas y prejuicios étnico-raciales y de género, limitan la inclusión de las mujeres afrodescendientes en República Dominicana, debilitan la cohesión y capacidad de incidencia política del Movimiento Social de Mujeres Afrodescendientes.

Sueño con generar alianzas estratégicas para que los temas de las mujeres negras no sean solo de las mujeres negras, fortaleciendo la formación política y, sobre todo, ejercitando la sororidad.


Muchas gracias
Claudina
Abrazos de luz
 
 
 

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